Arquivado o Marzo, 2010

24 de marzo de 1976

Mar 20 2010 Publicado por xleira en Reflexións

Esta fecha, connotada trágicamente por el pueblo argentino y hoy convertida en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, está y seguirá viva gracias a la lucha de las organizaciones de derechos humanos que se enfrentaron a los dictadores, primero por la vida de sus seres queridos y luego por su memoria. Esta historia de lucha por la dignidad en la nación Argentina es un ejemplo para que estos hechos deleznables no vuelvan a suceder.

Argentina, con todas sus contradicciones, ha logrado poner a los genocidas en su lugar. La movilización constante de la ciudadanía más comprometida, el accionar de la justicia, la sanción social del “golpismo militar” y de sus mentores y ejecutores, más la incorporación de estos hechos en el currículo educativo, aseguran, en buena medida, que aquel plan de exterminio de ideas y personas no quede impune.

Desde este lado del Atlántico, el juez Baltasar Garzón, también con todas sus contradicciones, está siendo objeto de toda clase de agresiones desde una parte considerable del poder judicial por querer echar luz a otro genocidio que desde hace más de 70 años quedó impune: el genocidio franquista. No está demás recordar que este juez abrió la causa 19/97 Contra el genocidio y el terrorismo de estado en Argentina, 1976-1983, ante la denuncia presentada en el Juzgado Central de Instrucción Nº 5 de Madrid, por la Unión Progresista de Fiscales.

En Galicia y en España todavía la impunidad de los genocidas marca el ritmo de la historia reconstruida desde la desmemoria.

Tienda online: Causa abierta contra el genocidio

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Tempo, Memoria e Democracia

Mar 01 2010 Publicado por xleira en Reflexións

A verdadeira democracia é un proceso colectivo, participativo e complexo que require de tempo. Tempo para participar, para propor, para reflexionar, para discutir, para executar, para rectificar, para analizar, para confrontar modelos…, en síntese, tempo para que a cidadanía faga súa a cuestión pública e manteña ecoloxicamente a vida democrática, no presente e no futuro.

Unha democracia sen tempo é unha falsificación, unha farsa, unha re-presentación carente de franqueza e autenticidade. É unha ferramenta instrumentalizada polas grandes corporacións para deturpar os obxectivos dunha verdadeira democracia e, así, converter ao pobo nun consumidor de políticas prefixadas por políticos prefesionalizados que invirten o seu tempo en xerenciar este sucedáneo de democracia no que vivimos.
Namentres adormecen e desmovilizan a participación da cidadanía na vida pública eles invirten o seu tempo da destrución dos paradigmas polos que loitaron os nosos maiores.

Igual que a verdadeira democracia a construción da memoria colectiva –instrumento eficaz para manter viva a tradición democrática dos nosos pobos–, precisa de cidadáns activos, sensibles e dispostos a aportar o seu tempo para o ben común.

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